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Una vida en miniatura

Guadalest esconde 
una vida en miniatura

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A tan sólo 15 Km. de la bulliciosa costa blanca, en el pueblo de Guadalest, ha encontrado el murciano Antonio Marco la tranquilidad y el tiempo para crear un museo que sorprende y fascina por igual a cuantos lo visitan.

Pueblo, valle y río comparten el mismo nombre. Castell de Guadalest es el nombre completo del pueblo y éste asemeja a una mancha blanca en medio del tapiz verde de bosque de pino mediterráneo que lo envuelve; en lo alto de un risco tiene un castillo medio derruido que es árabe como los orígenes de esta villa y que por su emplazamiento proporciona las estampas más bellas de la comarca.

El rio discurre por el valle abrazado por un anfiteatro de bancales de almendros, nísperos, olivos y algarrobos. Desde hace unas décadas las ruinas del castillo, que estuvo intacto hasta la guerra de sucesión, contemplan un pantano de reposadas aguas color turquesa.

 

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Un tesoro escondido en Guadalest
Ya de niño, Antonio Marco jugaba a fabricar miniaturas con las que ha ido componiendo a lo largo de más de treinta años inmensos mundos en tamaño minúsculo. Todo comenzó cuando con sólo ocho años realizó su primera obra, una iglesia para la que se inspiró en la parroquia del Salvador de Requena, la ciudad donde pasó su infancia (y que puede apreciarse dentro del belén de la casa de Guadalest). Su habilidad y su vocación por este tipo de artesanía le llevaron a encontrarse al cabo de los años con una gran colección de miniaturas y a decidir compartirlas con todo el mundo en un museo. Este artista autodidacta encontró en la belleza natural de Guadalest y su cercanía con las playas, el lugar ideal para albergar su obra y en este antiguo pueblo abrió sus puertas en 1982 el Museo Antonio Marco.

«Todo empezó porque quería tener mi propio belén», dice Antonio cuando se le pregunta por el origen de su colección. Y el Belén del museo es uno de los principales protagonistas. Instalado en la tercera planta aprovechando la luminosidad de ésta y su altura de techos, el belén constituye un auténtico ecosistema. Hay peces de colores en el río, humo en las hogueras y plantas que nacen y crecen. Cada casa, cada puente o muro es una reproducción auténtica realizada con los materiales y técnicas de los de tamaño real. Piedra, madera, cemento, hierro y arena ocupan el lugar del corcho o el cartón que utilizan habitualmente los belenistas. La ambientación de la escena a principios del siglo XX con sonido de un tren circulando por las vías incluido, aporta a este belén una gran originalidad.

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Pasado y presente en mil detalles
Las miniaturas completan esta colección extraordinaria. Las casas de muñecas dan la bienvenida al visitante que se encuentra transportado al siglo pasado a través de un recorrido por salones, cocinas, baños y otras dependencias expuestas con todo el contenido y enseres habitual en aquellos tiempos, exactamente igual que las casas de entonces. Se completa esta visión del pasado con una representación de los comercios de época. La barbería, sombrerería, pastelería o panadería son sólo algunos ejemplos de lo que podemos encontrar. Y como el tiempo pasa y las modas también, junto a estas maravillas pasadas llaman la atención la reproducción de vehículos o el magníficamente ambientado taller de motocicletas donde no falta ni siquiera la suciedad propia de estos locales. Los instrumentos musicales que no alcanzan más de 3 cm, ocupan un importante espacio y en ellos los detalles de las cuerdas, teclados e incluso adornos de marquetería son increíbles. Y recordando los orígenes de la vocación de este artista, las Iglesias. Casi todas están tomadas de monumentos existentes como la catedral de Valencia y también pueden contemplarse interiores con retablos, custodias y altares que son auténticas obras de arte.

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Una vocación convertida en forma de vida
Con sólo asomarse a contemplar alguna de las salas de este museo se da uno cuenta de la dedicación y el gusto por el trabajo bien hecho que hay en cada objeto, en cada pequeño detalle de las muchas escenas que están representadas y que son fruto de una vocación convertida en forma de vida. Sin duda, la pasión por el trabajo es un privilegio que Antonio reconoce haber conseguido pues para él su trabajo es un juego que le ocupa su tiempo desde niño; pero no es éste el único privilegio que hay en su vida; no por casualidad, Antonio Marco ha escogido este pequeño pueblo en este entorno natural también privilegiado para jugar y vivir junto con su familia desde hace más de treinta años.

Guía Viajera de Guadalest

  • Es un municipio valenciano situado en el interior de la provincia de Alicante, dentro de la comarca denominada Marina baja. Esta comarca tiene dos zonas perfectamente diferenciadas: la franja costera y los valles interiores. Su capital es Villajoyosa. 
  • Es conocido por su castillo, que domina todo el valle. La población no llega a los 250 habitantes pero es uno de los pueblos más turísticos de la península. Recibe mas de dos millones de visitantes al año. 
  • Además del interesante patrimonio artístico que posee, Guadalest cuenta con nueve museos entre los que hay que destacar por su valor histórico el Museo municipal Casa Orduña. 
  • Ayuntamiento de Guadalest: www.guadalest.es

     

     

     

    1 comentario

    1. Jose Luis

      #1 Jose Luis 28-09-2012 23:49
      Muy interesante el comentario y enhorabuena por la revista.

      Responder

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