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El acebo (Ilex sp.)

El acebo (Ilex sp.)

No hay Navidad sin hojas de acebo, árbol que fructifica en invierno y que es símbolo de prosperidad. Los latinos llamaban Ilex a las encinas y es el parecido entre las hojas del acebo y de la encina lo que dio lugar al nombre que reciben hoy en día estos géneros de plantas leñosas. El acebo es un árbol perteneciente a la familia de las aquifoliáceas que puede alcanzar una altura de hasta 20 Mts aunque es más habitual su forma arbustiva. Crece asilvestrado en los bosques de Europa central, la mayoría de las veces al amparo del roble, el haya o la encina.

La belleza de sus ramas de hojas brillantes y sus bayas de color rojo carmín lo han convertido en uno de los más demandados adornos para las fiestas navideñas, por lo que es especie protegida en muchos países debido a su escasez y a la importancia de esta especie puesto que da sus frutos en invierno y gracias a él pueden sobrevivir muchos animales en los meses fríos cuando no abunda el alimento en los bosques.

La hoja del acebo común es perenne, lanceolada y dentada de color verde intenso brillante por el haz y verde grisáceo por el envés. Habitualmente las hojas presentan espinas en los laterales del limbo, pero no todos los acebos las tienen o lo hacen pero en pequeña cantidad. La corteza es lisa y el tronco está formado en ocasiones por una o dos estructuras finas de las que parten ramas secundarias que cubren toda la extensión del tronco produciendo formas irregulares muy singulares. La madera del acebo es dura y densa y muy adecuada para la tintura por lo que puede confundirse con el ébano.

El acebo es un vegetal monosexuado por lo que deben plantarse ejemplares de ambos sexos. Las flores masculinas son blancas y las femeninas blancas y rojas; en ambos casos son pequeñas y se reúnen en apretados grupos junto al tallo. Los frutos solo los dan las plantas hembra y son de un color rojo intenso aunque en algunas subespecies pueden ser amarillos, anaranjados o negros. La coteza y las hojas son de uso medicinal pero las bayas, aunque alimento para animales, son altamente tóxicas para el hombre.

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